Vivimos un momento histórico complejo, marcado por una crisis profunda que afecta tanto el medio ambiente como las relaciones sociales y la manera de entender el progreso. Ante esta situación, la educación ambiental se presenta como una herramienta fundamental para repensar nuestro modelo de vida y avanzar hacia una sociedad que ponga la vida en el centro, por encima de los intereses económicos y del crecimiento ilimitado.
La educación ambiental ayuda a comprender que los seres humanos somos interdependientes entre nosotros y ecodependientes, o sea, dependientes de la naturaleza. Los recursos naturales no son infinitos, y su deterioro tiene consecuencias directas sobre la salud, el bienestar y la justicia social. Por eso, educar ambientalmente no es solo transmitir conocimientos, sino fomentar valores como la responsabilidad, los cuidados y el respeto por los límites del planeta, apostando por una educación que promueva formas de vida más sostenibles, solidarias y justas.
Un aspecto clave de la educación ambiental es la vinculación con la naturaleza. Recuperar el contacto directo con ella favorece una relación más consciente y respetuosa con el medio. Conocer y sentir la naturaleza como parte de nuestra vida cotidiana es esencial para despertar el compromiso de protegerla. Esta conexión emocional es especialmente importante en la infancia y la juventud.
Desde esta mirada es desde donde queremos ofreceros cada una de las actividades en LLUM Projectes d'Educació Ambiental. Detrás de este proyecto estamos personas comprometidas que tenemos muchas ganas de acompañar y compartir conocimientos con niñas, niños y personas adultas. Contamos, además, con la gran fortuna de ubicarnos en un territorio privilegiado, como lo es la ciudad de Alcoy, entre dos Parques Naturales. Y de ser responsables del Servicio de Educación Ambiental del Departamento de Transición Ecológica del Ayuntamiento de Alcoy que ofrece un programa para todos los centros educativos de la ciudad en diferentes etapas de escolarización de forma que puedan disponer de una oferta de actividades, visitas y excursiones que fomentan su conciencia ambiental, complementado, además, de una serie de actividades abiertas a la ciudadanía.
Las transformaciones no se dan rápidamente, y las personas que es observan, aprecian y comprenden la naturaleza lo saben bien. Desde esta tarea de ir plantando semillas de conciencia cada día podemos imaginar un futuro esperanzador. Por qué de todos y todas dependerá, sobre todo de la juventud. Y porqué el futuro no está escrito todavía.